Muchos hijos de familias indígenas cantan en las calles de La Paz esperando recibir alguna limosna, sobretodo en Navidad. Este grupo de niños intenta atraer donativos cerca de la Iglesia de San Francisco, en el corazón de la capital boliviana.
Es entrañable escuchar sus vocecitas agudas pautando brincos, balanceos y desparpajo. Pero entrada la noche, en muchos lugares de la ciudad aún se pueden ver niños bailando sin alma y con hastío- como esas bailarinas de los joyeros antiguos-, mendigando algunas monedas y convertidos en artistas a la fuerza…
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